Josetxo Orueta: "No creo en metas, retos, logros, recompensas... Estoy vivo y hago cosas; ¿te parece poco?"

Josetxo Orueta

«Descubrí  la obra de Josetxo Orueta en internet, gracias a un hijo de puta. Me explico. Él es músico y escritor. Las novelas que he podido ver en su catálogo se atreven con la historia, la adolescencia y la ciencia ficción. Cuando uno lee por ejemplo la sinopsis de Los planas de Lidia, es seguramente la obra que más comulga con mis gustos y mis inquietudes. Futuro distópico, recuperación del espíritu del héroe clásico, pero es difícil no sucumbir al atractivo transgresor de un título como Yo también soy un hijoputa. La portada mefistotélica se compone prácticamente del título y de un retrato en sombras de un rostro rojizo de un tipo que, en efecto, tiene cara de tener ganas de querer ser un hijoputa, o de serlo ya. Voy a comenzar por el comienzo, lo que para mí es el comienzo, para luego abordar sus otras obras y por supuesto la que está en camino.  

Vamos a hablar por supuesto de Wascon, tu nueva novela, pero primero me gustaría que explicaras, para el que no lo sepa, los motivos de tu interés por el hijoputismo. 

Me preocupa que los hijoputas sean siempre los demás, que los nazis sean “monstruos”, no humanos, como yo. Si no detectamos en nuestros comportamientos individuales y colectivos las causas de los horrores que denunciamos, repetiremos esa misma mierda. El franquismo no fue una minoría de poderosos imponiendo su capricho por la fuerza, sino millones de personas dispuestas a aceptar y apoyar la injusticia, y la crueldad, con tal de preservar su estatus y su comodidad. No estamos realizando el esfuerzo de comprenderlo.

Lo que me dices se enlaza con una conversación telefónica que he tenido hoy. No sé si conoces la serie The Walking Dead, pero precisamente acabo hablar con un amigo sobre el personaje de Negan. Mi amigo dice «Negan» es un cabrón, y yo le respondo que, al menos en la serie, «Negan» es un tipo que asume la responsabilidad de decisiones muy crueles en un mundo violento, para que otros puedan seguir viviendo o sobreviviendo, por qué él es responsable de toda esa gente. ¿Es un poco lo que ocurre en el mundo actual, que confundimos la pasividad con la bondad? Los empresarios, se oye mucho en las conversaciones, son todos unos cabrones, sólo piensan en el dinero y en su beneficio, pero a mí que me vengan a dar un trabajo a casa porque soy buena gente, y sobre todo, que el producto que reservé por internet me llegue al menor precio posible, y rapidito.

Pero asumimos un contrato con la sociedad, con la humanidad: respeto a la vida y a la dignidad, por lo menos. No existen el bien ni el mal, pero sí los hijoputas, que violan la dignidad humana para sus fines egoístas, a menudo con pretextos buenistas.  Walking Dead es mi seria preferida, pero no me pidas que opine sobre unos personajes burdos y limitados, dignos de Walt Disney. Negan es un puto facha y Rick es un puto facha; uno cínico y el otro creyente. Total…

Si he entendido bien, Yo también soy un hijoputa no está publicada por una editorial. ¿Cuál es el motivo? 

Porque nadie lo quiso. Porque no sé vender. Porque no insistí y preferí tener un libro realmente mío. Los textos editados pertenecen a la editorial.

En un momento de la novela tengo la sensación de que la obra, que comienza siendo muy detallada y muy concreta en cuanto a la anécdota, pasa a ser más conceptual o más filosófica. El personaje deja su individualidad para representar conceptos más generales, cambiando de una piel a otra. 

El personaje no es real; representa muchas facetas del hijoputismo, pero sigue siendo él mismo para mostrar el tronco común en el desarrollo y éxito del cinismo. Desde la delincuencia de barrio hasta la manipulación religiosa, maneja los mismos ingredientes para subir en la escala correspondiente.  

El personaje no es real, pero las anécdotas están inspiradas o tomadas de la vida real.

Sí, las anécdotas son reales, cambié nombres y lugares. Algunas del principio vividas en primera persona. De hecho, pasé bastante tiempo investigando diversas formas de hijoputismo y me quedé hecho polvo.  Por eso no me apetece seguir con este tema.

 ¿Hay esperanza para los honestos o el éxito es un terreno reservado a los hijos de puta? 

No sé muy bien qué es el éxito; no me interesa demasiado ese concepto.  

Josetxo Orueta

«El franquismo no fue una minoría , sino millones de personas dispuestas a apoyar la injusticia, y la crueldad, con tal de preservar su estatus y su comodidad. No estamos realizando el esfuerzo de comprenderlo».

Imaginemos que el éxito consiste en alcanzar nuestros objetivos. ¿Cuáles son los tuyos como músico y como escritor.

Mi objetivo como escritor es escribir y mi objetivo como músico es hacer música. No creo en metas, retos, logros, recompensas… Estoy vivo y hago cosas; ¿te parece poco?

Poco no, infrecuente. Pero para conocerte más como músico. ¿Cuál son tu estilo y tus gustos?

Me gusta especialmente el groove (funk, soul, reggae). Y, aunque parezca contradictorio, llevo varios años acompañando a un cantante de folk inglés, Luke Armstrong. Le hago arreglos y líneas melódicas con un instrumento que no está hecho para ello: el bajo sin trastes.

Yo he descubierto tu obra por una cuestión de generosidad. Me has propuesto tu libro sin pedir nada cambio y yo he disfrutado de la lectura. Se trata de un libro que ya no vendes. Todo el mundo quiere vender un millón de ejemplares, pero hay de especial en conseguir un lector. “Un”, lector con nombre y apellidos que te comenta, te agradece, te recomienda, te felicita. ¿Qué opinas de esto?

Opino que algunos deberíamos intentar recuperar la idea de la comunicación horizontal. Las redes sociales son la herramienta casi nueva que nos permitiría desobedecer a las jerarquías, intelectuales, económicas, políticas… Desgraciadamente, usamos esas redes para resituarnos mejor en esas mismas jerarquías; así es que los pensamientos y las obras difundidas no son más que resúmenes o representaciones. Las redes han convertido el pensamiento en un panfleto de autoayuda.

Como sé que las inquietudes adolescentes no te son ajenas, ¿crees que es una hijoputez o una irresponsabilidad el poner en la mano de un niño de 10 o 15 años un aparato como un Smartphone? Sin haberle transmitido antes el criterio para cribar el contenido al que va a tener acceso. En tanto que profesor de Educación Secundaria, me parece desolador el paisaje de muchachos con la cabeza constantemente enterrada en la pantalla de sus teléfonos.

¿Qué criterio le vamos a transmitir si no lo tenemos los adultos? Igual hay que recuperar la costumbre de replantearlo todo y de experimentar cambios, costumbre que perdimos hace 40 años. Y, de paso, ¿qué tal si les ofrecemos unos programas educativos que sirvan para algo más que aprobar exámenes y conseguir títulos? Igual así competimos con el telefonillo de marras.

Si te has interesado por la literatura de temática adolescente con Pol eta Val, es que algo de esperanza en las nuevas generaciones te queda. O no y se trata también de una cuestión de cinismo y de aprovechar las posibilidades humorísticas de este tema. 

Habría que preguntárselo a mi psicólogo si lo tuviera. Supongo que tendrá algo que ver con el hecho de que llevo 45 años siendo un adolescente, persona que no ha terminado de evolucionar. También he trabajado mucho con adolescentes y algunos me han hecho cambiar. Pol eta Val se escribió con la colaboración de un grupo de alumnas de 15 años, que ahora son mis amigas.

«Wascon es épica. Unos héroes que no estaban destinados a serlo, unos personajes normales atrapados en una situación límite que les obliga a defender a sus semejantes arriesgándolo todo».

Portada de Wascon

¿Puedes explicarnos de qué trata este libro y de qué manera comenzaste a desarrollar esa historia?

Pol y Val es el nombre de los personajes principales.  Tres adolescentes de un colegio público investigan la desaparición de unas chicas de un colegio privado. Una intriga clásica, pretexto para penetrar en el mundo semionírico de los jóvenes, y, de paso, torpedear un poquito algunos prejuicios.

Varias de tus obras están escritas en euskera. ¿Crees que existe una verdadera coexistencia lingüística o debemos dar la razón a quien piensa que las lenguas vasca, catalana o gallega están discriminadas? 

Todas las diferencias están discriminadas porque a los dirigentes políticos y económicos les resulta más fácil gestionar la uniformidad que garantizar el derecho a la diferencia. Los derechos de las lenguas minoritarias, como los otros derechos, se han conseguido luchando, no por las buenas intenciones del poder central. Y sólo luchando se mantendrán. Por mi parte, considero que una lengua es una cultura y que la diversidad nos enriquece a todos. La cultura universal no puede ser una lengua hegemónica sino un buen nivel de plurilingüismo.

Un ejemplo con el que me he tomado recientemente es con el de la novela La piel fría de Albert Sánchez Piñol. La obra original está escrita en catalán. El boca a oreja la ha reivindicado, la  traducción al español ha venido después y finalmente ha llegado adaptación al cine. Ejemplos como éste plantean un dilema y nos ponen quizá frente a los límites de la función del idioma y las dificultades de su conservación. 

La conservación de los idiomas minoritarios depende en gran medida de la voluntad de los políticos y de sus estrategias educativas. ¿Queremos seguir formando ingenieros en paro, o preferimos aportar una cultura amplia a los niños y estudiantes? En este último caso, habría que darles la oportunidad de aprender muchos idiomas en la educación pública. Ellos mismos les darían un uso diferente según las necesidades puntuales: difusión, intimidad, reivindicación… Esto es lo que ocurre en Cataluña y Euskadi.

La piel fría nos sumerge en los límites entre el terror y la ciencia ficción. Un tema que te interesa cómo se deduce de tu obra Los planes de Lidia. ¿De qué manera se justifica en el conjunto de tu obra la convivencia entre las cuestiones adolescentes contemporáneas, la novela histórica y la distopía? 

Los Planes de Lidia es una comedia. Supongo que la portada no lo refleja con claridad. En cualquier caso, la Historia, la adolescencia y el futurismo nos plantean mundos en construcción. La interpretación de las actitudes de los personajes no está supeditada al contexto cotidiano del lector, lo que nos obliga a analizar sus motivaciones y asociarlas con las nuestras.

Josetxo Orueta

«Las redes sociales son la herramienta que nos permitiría desobedecer a las jerarquías. Desgraciadamente, han convertido el pensamiento en un panfleto de autoayuda».

Háblanos de El cantar de Orreaga, de Wascon y de la relación entre ambas. 

El Cantar de Orreaga es una novela histórica que escribí con la intención de relatar lo que realmente ocurrió en Roncesvalles el 15 de agosto de 778. Este acontecimiento ha sido mitificado y manipulado abundantemente por los propietarios de la Historia, Estados e Iglesia. El formato narrativo me permite dar vida a los acontecimientos reales con la ayuda de muchos personajes ficticios que, a su vez, representan a los olvidados de la Historia, las personas imprescindibles que no dejaron su nombre en los anales ni en los manuales.

La acción relatada en Wascon transcurre tres años después de Roncesavalles (Orreaga), lo que nos permite observar las consecuencias de Roncesvalles y comprender los parámetros que llevaron a los vascones, 43 años más tarde, a fundar lo que sería el reino de Navarra. En este texto, el elemento literario supera al puramente histórico ya que, después de publicar el Cantar, me fui convirtiendo en escritor. A pesar de la proximidad en el tiempo y del uso de personajes comunes, los dos libros son totalmente independientes; no hace falta conocer el primero para apreciar el segundo.

Al no ser un experto sobre esta batalla, me he puesto un poco al día. A ver si me explico bien y dime cuál es la tesis que tú defiendes. Los historiadores no acaban de concretar si la emboscada que sufrió el ejército de Carlomagno en Roncesvalles la protagonizaron un grupo de vascones de ambos lados de los Pirineos, un grupo de vascones del otro lado de los Pirineos o una coalición de vascones y musulmanes.  La canción de Roldan a finales del siglo XII se saltó todo eso y decidió que todos los responsables de la emboscada habían sido todos sarracenos y punto.

No se sabe exactamente dónde fue porque el nombre de ‘Roncevaux’ es posterior a la batalla. Los documentos de época dicen que los vascones atacaron al ejército de Carlomagno cuando este volvía de Zaragoza y le infligieron una derrota traumática. No se habla de un lugar preciso ni se nombra a los sarracenos. El lugar, por otra parte, es lógico: Roncesvalles es el paso natural del Pirineo en la ruta que utilizó Carlomagno, de Poitiers a Pamplona. Esto sí está documentado.

Para disfrutar de la historia de Wascon hay que leerla completa,  pero dinos cuáles son los principales atractivos de Wascon, para que los lectores se haga una idea si es el tipo de obra que va con ellos.

Épica. Unos héroes que no estaban destinados a serlo, unos personajes normales atrapados en una situación límite que les obliga a defender a sus semejantes arriesgándolo todo. Colectivos marginados, como el de las mujeres, desobedeciendo a su estatus y asumiendo responsabilidades cruciales. Todo ello en el ámbito histórico de la Alta Edad Media, una época oscura y torturada en la que se construyó Europa.

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