David Pérez, «Davicine»: «A veces creo que la vida real podría estar dirigida por David Lynch, Yorgos Lanthimos y Terry Gilliam»
Me parece adecuada una comparación cinematográfica para describir el edificio en el que me encuentro, es como si estuviera en el almacén de reliquias y objetos sagrados de Indiana Jones y la Calavera de Cristal, veo al transitar por el pasillo una nutrida colección de réplicas de armas de films, bustos de personajes, de terminators, aliens, de figuritas de resina con personajes de series, animes, películas, cómics, estuches metálicos que contienen ediciones especiales de títulos populares, clásicos, rarezas, y sigo avanzado por una galería interminable de estanterías que despierta mi envidia y traza la historia de la ficción humana, sus ídolos, sus fantasías, antagonistas legendarios procedentes de un pasado glorioso o de un futuro muy muy lejano. Retazos de mi infancia, fragmentos del mundo que he habitado en mi imaginación se agolpan en estantes, repisas, vitrinas que voy dejando atrás hasta llegar a un despacho donde la silueta de un hombre se recorta a contraluz, detrás de un ordenador portátil. Él se llama David Pérez, le conozco de hace tiempo, si realmente se puede conocer a los hombres que son tan poliédricos como él, distinguir lo que se oculta detrás de su mirada afilada y su sonrisa maliciosa, infantil y fresca, y al mismo corrosiva como la moraleja de una obra picaresca española. Me recibe con su voz sonora y entusiasta. Quien ya los ha oído sabe que sus “holas” son como un refrescante y sorprendente pistoletazo de agua, pero el volumen del saludo no puede tapar el ruido de los mecanismos que funcionan sin descanso en su cabeza, un complejo sistema de relojería cuántica que calcula al mismo tiempo el esfuerzo de lo razonable y el coste de lo imposible. David Pérez, «Davicine», el alma de la web No es cine todo lo que reluce, codirector del Festival Internacional de Cine Fantástico y de Terror Pufa (Pucela Fantástico), y accesoriamente empresario en el sector de la informática, es de veras una persona singular, cuanto menos singular. Si fuera un personaje de película, o de serie, podría ser un héroe armado con un ácido humor negro, y ser al mismo tiempo el malo calculador capaz de imaginar las peores torturas de los héroes. Para estar seguro, nada más devolver el saludo, le pregunto, “si fueras un héroe de cine, ¿quién serías? Pero igual podrías ser el malo, ¿qué malo podrías encarnar con tus talentos?”, pero si quiero evitar las entrevistas del tipo “si fueras un libro…”, “tu color favorito…”, tengo que preguntar algo un poco más sesudo, del tipo ¿qué persigues coleccionando todos estos objetos cinematográficos? ¿A dónde te lleva esta “misión”? ¿Eres un aficionado al cine, un apasionado del cine o un obseso del cine?
Pues realmente me considero un amante del cine, pues mantengo una estrecha relación con el cine sin estar casado con él, aunque por los años que llevamos juntos bien podríamos ser una pareja de hecho. Afición y pasión van dentro de un sentido más amplio de amante realmente, y no me domina una fijación por el cine tan grande como para ser obseso, aunque lo roce.
¿De dónde viene esa atracción por el cine?
Aunque suene a tópico, de mi infancia. Mis primeros recuerdos siempre han ido vinculados al cine, cuando me llevaban mis padres a un estreno, cuando mis hermanos me acompañaban a ver la película de aventuras del momento, cuando ya empezaba a ver terror a hurtadillas con mi hermano mayor en el salón por las noches… Tantos y tantos recuerdos con el séptimo arte han forjado esta atracción que aún perdura.
He conocido diferentes etapas de tu sitio web No es cine todo lo que reluce, y creo que no exagero si digo que ha evolucionado hasta el punto de convertirse en un referente en el ámbito de la actualidad cinematográfico y el coleccionismo. ¿Por qué lo creaste y cuáles son las claves de su éxito?
Siendo informático de profesión, me apetecía probar a hacer algo de lo que empezó a llevarse hace ya casi 20 años, los blogs… no sabía muy bien de qué escribir, pues en aquel momento me apetecía hacer algo dedicado a Ghibli, que es uno de mis estudios favoritos desde mi tierna infancia, pero tenía tantas y tantas películas de las que me apetecía hablar que decidí crear un blog de cine por ver cómo funcionaba eso de escribir en internet. Mi sorpresa llegó cuando en pocos meses gané el Premio 20 minutos a Mejor Blog de Cine, que me animó a seguir escribiendo, se fue uniendo gente, cogí dominio propio, y lo fui transformando hasta lo que es hoy, que más que un blog es una revista de actualidad y crítica cinematográfica con cabida para series.
Te considero alguien soñador, ambicioso, exigente. ¿La creación del festival Pufa es la consecuencia lógica, la continuación necesaria del blog y de la web?
Podríamos decir de forma reducida que sí, (risas). Con la web he cubierto eventos de todo tipo, he ido a muchos festivales de cine y he adorado disfrutar unos cuantos días en compañía de otros críticos para vivir largas maratones de cine. En Valladolid tenemos la SEMINCI, que me permitía hacer eso mismo sin grandes desplazamientos, pero siempre tenía una espinita dado que para disfrutar de cine de género solo podía irme fuera de nuestra Comunidad, y encima no había nada que llenase mi corazoncito festivalero en verano, de ahí que uniese fuerzas con mi amigo y colaborador en la web, Daniel Farriol, con quien tenía una misma idea de festival, y decidiésemos llenar ese vacío veraniego para pasarlo mal en el cine. Y si hago algo, hay que hacerlo a lo grande, así que más que un cineclub, o un evento veraniego, decidimos que fuese un festival en toda regla desde su primera edición.
“Tenía la espinita de tener que salir de Castilla y León para ver cine de género, encima no había nada que llenase mi corazoncito festivalero en verano. Decidimos llenar ese vacía veraniego para pasarlo mal en el cine”.
El festival afronta su tercera edición a partir del 4 de julio, ¿qué propone esta cita vallisoletana en esta ocasión?
Desde la primera edición hemos querido apostar por un cine de calidad que no esté reñido con la diversión y el entretenimiento, y siempre prestando especial atención a aquellas obras de carácter independiente que sean innovadoras y arriesguen en su acercamiento al fantástico. Pero también, y lo más importante, es que las nuevas tendencias del género no nos impidiesen mirar al pasado porque ahí es donde encontramos las claves para entender el cine que se hace hoy en día. Así que esta edición miramos atrás para rendir tributo al gran Chicho Ibáñez Serrador, creador fundamental en la historia del fantástico en España y referente indiscutible para varias generaciones de cineastas. Homenajearemos a Chicho, recuperaremos películas tanto suyas como de cineastas influenciados por él, y estableceremos los vínculos de su cine con el legado que ha dejado, sin dejar de lado que propondremos películas en las dos secciones competitivas que darán pie a reflexiones y a pasarlo mal.
Hablábamos hace unas semanas de la red de contactos que ha surgido en torno a este evento. ¿Cómo has logrado atraer la atención de tantas celebridades y profesionales para recibir premios, entregarlos, intervenir en las mesas redondas? La nómina de colaboradores y participantes es abrumadora para un festival tan joven.
La verdad es que para nosotros ha sido una grata sorpresa ver la gran acogida que ha tenido nuestro festival, y es que desde que anunciamos PUFA (Pucela Fantástica), que creó cierto revuelo por su nombre, con disparidad de opiniones sobre si era una locura llamarlo así o una genialidad, nos ha sorprendido como nos han abierto las puertas profesionales del sector, dispuestos a apoyar esta iniciativa. Es evidente que no contamos con un gran presupuesto como otros festivales de terror ya consolidados, pero a base de esfuerzo, sudor y un equipo humano capaz de aprovechar los recursos que tenemos, hemos logrado que nos tengan en cuenta tanto para estrenos nacionales como internacionales, y que vengan aquí a presentar sus películas o aceptar nuestros premios de Honor.
¿Por qué la fantasía y el terror como temática del festival? ¿Tanto se presta nuestra ciudad al terror y lo fantástico?
Nuestra idea era crear una apuesta diferencial para la ciudad de Valladolid que, a pesar de contar con un festival de cine de reconocimiento internacional como es SEMINCI, buscase acercarse a un público nuevo para convertir a Castilla y León en un lugar de referencia para el cine de género. Creemos que hay mucho público amante del fantástico y el terror que sentía que no tenía nada en nuestra Comunidad con largos inéditos en pantalla grande, como nos pasaba a nosotros, y por eso decidimos que uno de nuestros géneros favoritos debía ser la base de nuestro propio festival.
Cuando tuvimos la idea del festival fue especialmente debido a la necesidad de mantener vivas las sinergias que convierten el visionado de una película en un evento especial para compartir con otras personas dentro de una sala de cine. El cine fantástico y de terror está viviendo un momento dulce en la actualidad, pero son muchas las películas y cortometrajes de género que no encuentran un espacio tan privilegiado para mostrarse al público en pantalla grande.
La ciencia ficción me parece el género idóneo para analizar las derivas de una sociedad, pero ¿qué puede aportar lo fantástico y el terror a esa reflexión?
Creo que el fantástico y el terror son grandes formas de reflejar problemas sociales a través de un prisma diferente que de otra manera puede que no llegase a cierto tipo de público. En nuestro festival hemos tenido películas que reflejan muchos de los problemas de la actualidad mostrados bien como metáforas o bien directamente dentro de una historia más oscura que permita llevarnos algo en lo que pensar tras el visionado.
Con la cantidad de cine que meriendas, ¿te da la sensación de que cada vez más nos están dando gato por liebre en el menú, que no es cine todo lo que reluce, pero que el público actual se está dejando encandilar por un brillo sin lustre?
Creo que en la actualidad el público sabe muy bien distinguir lo que te ofrecen las grandes productoras de cine, que buscan ofrecer historias para llenar las salas, pero por suerte aún quedan productoras y distribuidoras alternativas capaces de contarnos historias que no encuentran una fácil forma de exhibición, y ahí es donde entran en juego los festivales, que es realmente una parte vital de la industria cinematográfica donde tienen cabida películas que de otra forma no podríamos ver en plataformas de consumo rápido.
Me acuerdo de una broma de un monólogo que decía que lo peor de ver pasar la vida ante tus ojos como un film antes de morir es que la película sería de cine español. Sospecho que bastaría con hurgar un poco y alejarse de la superficie para ver que el cine español tiene propuestas solidas, ¿qué falta para quitarse ese sanbenito, difusión, creatividad, menos complejos o un público más formado e informado?
Creo que el público es el correcto, que las películas españolas llegan a quienes quieren verlas, bien sea de manera comercial con éxitos que muchos críticos odian, o bien a través de grandes películas que son valoradas mucho mejor fuera de nuestras fronteras. Pero si bien es cierto que aún tiene el cine español ese sanbenito, cada vez vemos que en salas funcionan mejor películas gracias al boca a boca, sin necesidad de grandes campañas. Por desgracia, muchas de las mejores películas no encuentran al público que necesitan para recaudar lo suficiente y se apueste por más cine de ese estilo, y las plataformas prefieren las películas de consumo rápido, pero siempre nos quedarán Filmin, Movistar Plus… para mostrarnos ese cine más arriesgado hecho en nuestro país que no se mantiene ni una semana en la pantalla grande.
“Desde la primera edición hemos querido apostar por un cine de calidad que no esté reñido con la diversión y el entretenimiento, prestando atención a obras independientes, innovadoras, que arriesguen en su acercamiento al fantástico”.
No tengo nada contra Santiago Segura, que disfrute de su éxito, pero ¿no es un poco triste que Torrente Presidente sea la película más vista de la historia del cine español? ¿Este hecho confirma la tesis de la película?
Este hecho solo confirma que hay gente que se mueve por el fenómeno fan, por el arrastre de masas, y llena las salas de cine para ver una película como Torrente Presidente, y luego no vuelve al cine en mucho tiempo. Pero es importante que esa gente llene las salas incluso con las películas de Segura, pues es bueno para la industria, desde productores y distribuidores, exhibidores, actores, guionistas… Grandes éxitos hacen que se puedan rodar otras películas que no lograrán misma recaudación. Y me quito el sombrero con lo que ha conseguido el señor Santiago Segura, que es para nuestro país como el cine francés en general en Francia, un cine que va a mover masas de personas con ganas de ver lo que tiene que contar.
Tengo entendido que te lanzas a la producción de un film, ¿puedes adelantarnos algo? ¿Tu psicólogo está al tanto?
Por desgracia mi psicóloga está al tanto (risas), pero sí, me lanzo a la producción de un largometraje de género, que ya va cogiendo forma, y ahora en fase de búsqueda de financiación pero con la alegría de ver la buena acogida que está teniendo cuando contactamos con actores y actrices para contar con ellos, y con equipo técnico que ya se anima a unirse en esta aventura. Creo que es algo muy bonito, que jamás creí haría, pero era lo que me faltaba ya dentro del mundo del cine.
Estoy más que convencido de que no te vas a parar ni en el largometraje ni en Pufa, ¿qué tramas para después?
En los últimos años todos mis nuevos proyectos han ido vinculándose con el cine, primero como redactor, luego crítico, para lanzarme a jurado, pasar por codirector de un festival y ya adentrarme en la producción de un largometraje… Supongo que lo siguiente irá dentro del mismo mundillo, pero aún está por descubrir en qué faceta.
Te voy a tener que ir dejando, pero quiero volver a lo fantástico. ¿Cuál es tu peor pesadilla, aquello que si sucediera en el mundo real te haría perder la cordura?
Siempre que me preguntan qué me llevaría a una isla desierta, y la gente piensa que me llevaría mis blu-rays, se me pone la piel de gallina al pensar que no habría electricidad para verlos (risas). Así que mi peor pesadilla sería un mundo en el que se eliminase la creatividad y no se pudiese escribir libros ni hacer películas, un mundo triste y oscuro en el que no poder disfrutar de la genialidad de otras personas en papel o en pantalla grande. Mi peor pesadilla a veces da miedo que pudiese acabar siendo tan real, pero 1984 ya contó algo parecido a lo que me da respeto.
Si fueras un libro… Es broma, es broma, pero si pudieras hacer desaparecer una película, que dejara de existir, ¿cuál sería y por qué?
Lucifer, de Gust Van Den Berghe (risas). Es que realmente es una de las películas que más ganas me han dado de salir de la sala, aunque no lo hice. Es difícil pensar en mis películas favoritas, pero sí en las que más me han disgustado, aunque aún así creo que toda película llega a la vida de cada espectador en algún momento en el que aporta para bien o para mal, y algo nos cambia por dentro. Ni una película mala ni una historia horrenda creo que haría desaparecer, pues de una u otra manera me ha acabado aportando a mi vida o a mis anécdotas.
“El público es el correcto, las películas españolas llegan a quienes quieren verlas, con éxitos que muchos críticos odian, a través de grandes películas que son valoradas mucho mejor fuera de nuestras fronteras. Por desgracia, muchas de las mejores películas no encuentran al público que necesitan para recaudar lo suficiente”.
Perdona que te haga un comentario tan extraño, pero no recuerdo cómo llegué hasta este edificio, me siento como si hubiera llegado como si llega a los sueños. Y en ese sentido, pienso que con todo lo que ha avanzado la tecnología, ¿para ti sigue siendo una sesión de cine lo que más se aparenta a entrar y salir de un sueño?
Más que entrar y salir de un sueño… es entrar y salir de la imaginación de otra persona. Los sueños se limitan a dar forma a todo lo que tenemos dentro, y bien sean preciosos o pesadillas, son creados por nosotros mismos, por eso valoro tanto ver una buena sesión de cine, donde veo lo que surge de la imaginación y los sueños de otras personas. Es un acto precioso de unión con desconocidos en una sala de cine donde todos vemos a la vez algo que, con mucho esfuerzo, alguien nos ha querido contar, y eso es más maravilloso que muchos sueños.
Antes de marchar, y de volver por la galería de tu colección, entre todo lo que tienes atesorado, ¿de qué objeto no podrías separarte bajo ningún motivo?
Son muchas las ediciones que tengo con especial cariño, bien por lo que ha costado conseguirlas o bien por los recuerdos que me evocan, pero creo que si tuviese que elegir algún objeto, uno sería un escudo de 300 usado en la propia película, y otro la edición japonesa en DVD de Nausicäa del Valle del Viento que salió hace años, me costó mucho encontrar, y viene con un lamina enmarcada de acuarela de Hayao Miyazaki.
En tu colección tienes obras de los grandes maestros del cine, pero estoy seguro de que podrías decirme dos o tres nombres menos sonados que para ti debería estar en el Olimpo de realizadores míticos.
Es la pregunta más difícil de responder (risas). Hace años costaba más llegar a grandes cineastas que no eran tan comerciales o conocidos, pero ahora con internet tenemos acceso de inmediato a películas menos conocidas que llegan gracias a plataformas, o bien a través de festivales, y no sorprende que muchos conozcan a Sean Baker, Sion Sono, Lynne Ramsay o Edward Yang, por poner algunos ejemplos.
Estoy seguro de que en tu catálogo tienes la gran obra maestra del cine de todos los tiempos. ¿Cuál es?
Pues la gran obra maestra de todos los tiempos puede que esté aún por estrenarse (risas). Cuesta mucho decidirse por una película, según el momento en el que me encuentre he visto películas clásicas o actuales que me han marcado y me han hecho sentir cosas especiales, y cuando una película consigue algo parecido, es que es una obra maestra para mí. Sería fácil citar Ran, Ciudadano Kane, Una noche en la ópera, o Novecento, que son grandes obras maestras que todos conocen, por lo que las dejo citada (risas), pero son muchas las que podría poner en un altar.
¿Cuál es el mayor placer culpable entre todas las cintas, dvds, blu-rays que has acumulado?
Sin duda alguna, una de mis últimas adquisiciones que he tardado años en conseguir, una edición japonesa de Godzilla que data de 2005 y salío todas las películas de la Toho acompañando una réplica de la cabeza del monstruo con un tamaño considerable.
Bueno, tengo que dejarte, salir al mundo de afuera, que se ha vuelto tan loco que da más miedo que cualquier película fantástica o de terror. Imaginemos que la vida es un sueño, como decía Calderón de la Barca, y lo digo pensando en nuestro Teatro Calderón, sede la Semana Internacional de Cine de Valladolid, si la vida es un sueño, y por ende un film, ¿qué director crees que la está dirigiendo?
A veces creo que la vida podría estar dirigida por David Lynch, Yorgos Lanthimos y Terry Gilliam, dado que tenemos tantas cosas locas en la vida, que uno no sabe qué será lo siguiente que está por llegar.
Detrás de David estaba la ventana que le daba el contraluz. Me ha parecido ver una sombra pasar, un gato u otro animal que se desliza. No sirve de nada preguntarle si él lo ha visto, está de espaldas. Me acerco a la ventana, la abro. Si no fuera imposible, diría que me estoy asomando a la plaza Federico Wattenberg, y que estoy dentro del Museo Nacional de Escultura de Valladold. No lo soñé, una sombra pétrea se mueve por la fachada del Museo, se revuelve, se acomoda, me mira, parece una gárgola de piel grisácea a la que los rayos del amanecer petrifican sobre la fachada del Museo. Es una criatura cornuda, demoniaca, que antes de inmovilizarse me concede una sonrisa que me hace pensar en aquélla que David me dedicó al llegar. Me resbalo entonces, pierdo pie, me precipito, caigo. Sobresalto, abro los ojos. He vuelto al mundo de todos los días. Qué horror.